martes, 26 de septiembre de 2017

Tamera, un biotopo sostenible en Portugal




Corría el año 1978, y quizás con anterioridad, cuando un matrimonio alemán,formado por Dieter Duhm, Sabine Lichtenfels, junto a un compañero, Rainer Ehrebpreis, decidieron reconvertir sus vidas en un asunto netamente ecológico, separado en lo posible de las penurias que les tocaran vivir en la niñez, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
Uno de sus libros más famosos
Dieter Duhm nació en Berlín durante la contienda, y con solo tres años tuvo que ver como en abril del 45, su nación era derrotada en una guerra que había sido sin cuartel.

No obstante, habrían de pasar varios años hasta que oyó hablar de los campos de concentración. Pero un muchacho de 14 años no tiene el entendimiento suficiente para comprender porqué los seres humanos, porqué padres de familia, considerados “normales” se volvían de repente carniceros y verdugos. El mismo debió partir de Berlín hacia la región de Costanza, empujados como tantos otros refugiados hacia el sur de Alemania.

Sus preguntas sin respuestas le llevaron, sin duda, a convertirse en un líder izquierdista del “Movimiento Estudialntil del 68”, que finalmente desapareció sin lograr objetivos. Pero el germen des descontento fue el que lo llevó a una granja aislada de la Baja Baviera, para imaginar un futuro mejor, lejos de esa violencia y destrucción. De esa época de meditación, ayudado por distintas fuentes de pensadores que también luchaban por un mundo así, nació el primer movimiento, un experimento comunitario en 1978, que no funcionó.
Pero el germen estaba sembrado, y También conoció allí a su compañera, Sabine Lichtensfel, y junto a otros más decidieron empezar un proyecto cierto y real.

ASI NACE TAMERA

Si bien el proyecto que Sabine traía en sus alforjas, un experimento social en la Selva Negra de Alemania, proyectos internacionales en zonas en conflicto armado, o en campamentos israelíes,
Vista de uno de los dos lagos creados en Tamera
eran más que una buena credencial, su encuentro con Dieter Duhm hizo que renaciera el proyecto que un día sería Tamera.

Los tres principales artífices de lo que en la actualidad es una realidad asentada en el sur de Portugal, sobre una superficie de 330 hectáreas, estudiaron todos los pro y contras existentes para forman lo que ellos denominan “un biotopo sostenible”.

Tuve oportunidad de conocer Tamera hace algún tiempo. Casualmente (o no) , me tocó instalarme como voluntario en una granja cercana, la “Casa dos Amigos”, a muy poca distancia de la localidad de Reliquias, en el centro de Portugal. El propietario, Charlie, es un alemán que se ha desgajado de Tamera, intentando crear su propio biotopo sostenible, a unos 20 kilómetros de la Tamera original.

Me sorprendió gratamente poder observar, desde un altozano, la enorme extensión de terreno que forma parte de esta finca ecológica y sostenible de  ombre tan sugestivo: Tamera.

 Edificaciones por varios sitios, colinas onduladas por el trigo en sazón, el espejeo constante de sus dos lagos artificiales que proporcionan casi toda el agua potable a esa enorme extensión de terreno, la visión de un Centro de Reunión, una escuela, un centro de investigación espiritual, una editorial propia, un Centro infantil , el Proyecto Permacultura, el proyecto Caballo, un Seminario, un Centro de Invitados, etc.


Tamera puede parecer la cristalización de un lugar comunitario, ecológico y sostenible, que no es poco. He tenido oportunidad de sondear durante estos casi tres años como voluntario, lo difícil que resulta lograr un objetivo concreto en este sentido. Existen demasiadas contradicciones a nivel político, frenos a nivel empresarial, directivas que se entrecruzan y parecen desarrolladas para frenar el ímpetu de quienes intentan lograr una comunidad ecológica y a la par sostenible.

Lugares como el utópico “Walden dos”, de B.F.Skinner, (quien tomó el nombre de “Wander” del libro de H.D.Thoreau, quien se retiró a un bosque de ese nombre en Massachussets para apartarse de la civilización tan estropeada), están muy bien en cuanto a nivel literario. Es más, quizás una comunidad como la que se narra en “Walden Dos” podría florecer con algunos altibajos en cualquier lugar apartado del mundo, pero en el plano real es muy costoso. Lo sabe el propio A-S-Neill, quien durante una cincuentena de años dirigió en las cercanías de Londres la famosa (y a la vez desconocida, si puede existir esta disyuntiva), escuela de Summerhil, que intentaba en ella la “autorregulación de los niños”, un tipo de educación progresista alejada diametralmente de la enseñanza tradicional.

Lo describe en un libro titulado justamente “Summerhill”, del Fondo de Cultura Económica, publicado en España y Latinoamérica allá por 1960. Y que fuera prologado en su primera edición nada menos que por Erich Fromm, el famoso analista, quien no duda en elogiarle de manera entusiasta.
Ese experimento funcionó a nivel de dicha escuela, y poco más. Realmente, el libro impacta y te hace decir muchas veces: “Y porqué no?”, lo mismo que cuando lees “Walden dos”.

PERO….EL PRESENTE ES OTRO

Zona de recepción y cercanías
Debo aclarar por delante que Tamera es una de las escasísimas comunidades de este tipo que tiene éxito (por lo poco que he conocido). Sin duda comenzó de manera potente, porque la adquisición de un terreno de 330 hectáreas para destinarlo a un sueño de ese tipo no es moco de pavo. He visto fotografías y gráficos de los primeros años, donde potentes excavadoras creaban canales para derivar el agua a dos enormes pozos excavados con la finalidad de convertirse en lagos, maquinaria diversa removiendo la tierra y preparando lugares de cultivo, cambiando el habitat natural por el que sus proyectos requerían.

Pero lo han logrado.

En la actualidad, aproximadamente unas 250 personas se encuentran trabajando y estudiando (incluidos una treintena de niños) en Tamera, a la que denominan “un centro de investigación experimental dedicado a descubrir cómo los seres humanos pueden vivir en paz entre sí y con la naturaleza, y crear una comunidad exitosa, trabajadora y sostenible”.
Sus principios no difieren en mucho con otros proyectos similares, aunque existen diferencias relacionadas con su ideario de “una estación de investigación para la utopía realista”.

Detrás han quedado la “Academia Erótica de Lanzarote”, o la “ investigación psíquica en el círculo de piedras de Evora”, realizados por Sabinne Lichtenfelds, aunque en la actualidad se desempeña como Jefe de la Escuela Global del Amor y de la Investigaciín Espiritual”, en Tamera.
Muchos turistas (éstos españoles) visitan la finca
Es decir, en Tamera también existe una parte de misticismo, de estudio de la espiritualidad del ser humano, destinados a comprender, cambiar y mejorar la coexistencia pacífica de los hombres.

Y junto a ello, lo que verdaderamente me interesó, a nivel particular : Que sea una comunidad eficiente, sostenible, autónoma y próspera. 

Que pueda utilizar el agua procedente de sus lagos y pozos propios, que tenga un nivel energético propio del 60 % en verano y 40 % en invierno, a través de placas solares. Que los productos recogidos en sus extensos huertos y campos de cultivo sean ecológicos, sanos y nutritivos.

Y que en definitiva, sirvan de ejemplo de que es posible crear una comunidad que sea a la vez de tipo ecológico y sustentable por sí misma, pese a los contratiempos de las multinacionales, los gobiernos ,comunidades o localidades cercanas contrarias a este modelo .

Algo muy a tener en cuenta si se quiere transitar por este camino del cambio global a nivel de ecología y respeto a la Naturaleza.





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